La austeridad, la transparencia y la rendición de cuentas

Mal va un gobierno, cuando en nombre de la democracia (entendida esta como la simple participación electoral de los ciudadanos) crea malas leyes que le permiten robarse el dinero público.

El PRI, y ahora casi todos los demás partidos, aupados en el poder y controlando con mayorías “aborregadas” al legislativo y al judicial, poderes que en teoría servirían para controlar al ejecutivo, creó leyes, malas por cierto, que le permitieron robarse el erario y con ello: enriquecerse obscenamente y depauperar aún más a las clases trabajadoras.

Los resultados son nefastos: una guerra fratricida donde la carne de cañón son los más pobres y donde los bucaneros hacen su agosto como tiburones en medio de un cardumen de sardinas. El simple ojear de diarios y revistas exponiendo los cuerpos violados, mutilados, vejados, despreciados y tirados a la vera de los caminos; borracheras y estulticia de los nuevos ricos: retrata muy bien los efectos del mal gobierno y su exgobernador huyendo a salto de mata.

La noción de justicia en medio de tanta injusticia se relativiza y los más cobardes se hacen valientes y los valientes se hacen temerarios; en ese ambiente, los “justicieros y justicieras” aparecen y dan muerte a los delincuentes, que ayer no lo eran, pero que las condiciones sociales y políticas, les dieron las elementos necesarios para convertirse en delincuentes, al igual que a los otros en justicieros. El mal gobierno, cargado de demagogia, mientras tanto vive en el boato, oculta sus heces bajo el tapete y hace de las cuentas un galimatías.IMG_1872

Los políticos ladrones y los de cuello blanco, en la confusión, gritan ¡Al ladrón, al ladrón!, la gente, el pueblo, el ciudadano o ciudadana, aturdidos por tanta bulla, no logran entender por donde corren los pillos y por consiguiente no logran atraparlos y ponerlos en manos de la justicia… los fiscales y jueces venales, terminan por crear un ambiente de execrable injusticia, con lo cual, se acerca peligrosamente al pueblo en su conjunto a una “guerra civil”.

¿Somos los mexicanos seres humanos distintos a los finlandeses que tienen menos corrupción? ¡No!, genéticamente somos los mismos, sólo que desde la Colonia, nuestro ambiente cultural y político ha sido el de los pillos, montado en un sistema presidencialista y autoritario. El poder lejos de tener un cariz democrático se ha otorgado a un solo hombre, quien en abuso de sus atribuciones, ha cambiado el Estado de Derecho, por una Tiranía que le permite hacer fraude a la Ley y montar su esperpento de leyes chuecas. Toda una cofradía sube al poder y peor que en tiempos de césares, crean un república podrida, como en las viejas monarquías, las familias se heredan el poder.

Insisto, tras largos 86 años, la cultura priista produjo, prohijó, creó al político veracruzano arribista, corrupto y demagogo. Nunca construyó un pensamiento justiciero y democrático, mucho menos, la personalidad de un servidor público, probo y eficiente, que comprendiera en su servicio por el mayor bien común de la ciudadanía.

Ese ser político que medra del erario (que mama dirían otros) no tiene escrúpulos y es cínico, no le importa prostituirse, es un travesti político (con todo respeto para los auténticos travestis), pasará de ser priista a panista, de panista a perredista, de perredista a morenistas, de morenista a priista, etcétera y se cierra un círculo perverso que engatusa al pueblo (engatusar es dar gato por liebre) y le esquilma sus derechos y le roba su dinero.

Ya sabemos, andan juntos justos y pecadores, tomando palacios y casas de gobierno, pocos muy pocos de esos presidentes han hecho su declaración 3de3, algunos han robado el erario y tienen sus propias empresas constructoras con las que se adjudican obras públicas violando la ley o tienen a toda su familia trabajando en el municipio o se han otorgado ilegalmente salarios onerosos para la cuenta pública o viven como ricos teniendo un pueblo de pobres… pero ahí andan, con fachada de justicieros, cuando en sus municipios sus actos son de pillerías.

Queda un escenario de lucha justiciera, a lo mejor es un pensamiento esperanzador, en el Congreso del Estado, si, ahí donde está la matriz que engendra las leyes, donde la representatividad popular cala más hondo que las élites que acceden al Poder Judicial o al personalísimo Poder Ejecutivo, donde puede llegar cualquier tirano o ejemplar ciudadano demócrata (es un albur en sentido de las cartas); y dicho Poder Legislativo, representativo de las ansias de justicia del pueblo, tiene que poner las cosas en su lugar: devolverle a la administración pública su sentido racional del gasto y la verdadera austeridad republicana, para ello, deben dar el ejemplo al declarar su 3de3, reducir sus salarios y ajustarlos a la medianía, obviamente también de toda la burocracia; abrir la caja de Pandora de la información pública y permitirle al pueblo conocer los motivos de las políticas públicas, sus mecanismos de diseño, implementación y fiscalización; y de igual manera, fortalecer los mecanismos de rendición de cuentas para que todo servidor público, desde el gobernador hasta el último burócrata, le informe debidamente al pueblo, a la ciudadanía, porqué, cómo y cuándo, realizó tal acto administrativo y en base a eso, se le premie o se le revoque el mandato.

Los zipizapes que estamos viendo en el congreso parecen más los pleitos de borrachos por el último trago del garrafón de caña, que por el bien común del pueblo. Se sabe que estar en comisiones permite obtener más viáticos, más ingresos por representación, contratar amantes (hombres y mujeres) y hacerse más rápidamente rico a costillas del erario. Ahora vemos que la misma ignorancia se quiere hacer virtud… el ORFIS es un organismo estadual que depende del Poder Legislativo, pero la ocurrencia de diputados analfabetos, plantean “crear una nueva comisión” que haga todo lo que el ORFIS tiene facultado y atribución de hacer: ¿a qué tanta doblez de funciones? Aaaah, si formas parte de esa comisión ganas más y si eres corrupto, puedes chantajear a los que descubras en falta y te llevas ese dinerito, ¡No, si pendejos no son: son corruptos!

Afortunadamente, entre esos diputados y diputadas, entre esos presidentes municipales existen ciudadanos de bien, que tiene claro lo que se tiene que hacer, democrática y administrativamente hablando, para que Veracruz retome el camino de un desarrollo social, sustentable, justiciero, legal y de gobernanza democrática, sino: ¡Que dios nos coja confesados!

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