¡Prensa vendida!

En Veracruz donde han asesinado 16 periodistas gritar ¡Prensa Vendida! suena ofensivo y a los pocos periodistas con ética, les suena como su fuera una mentada de madre. Sin embargo, la relación entre la prensa o más bien, los dueños de los periódicos y de la radio, de los cableros y cualquier panfleto o pasquín, es sin duda una relación perversa la que se tiene con el poder y el gobierno.

Las grandes televisoras y la mayor parte de los periódicos, con muy pocas y honrosas excepciones, son de prominentes hombres de negocios cuya afectación política los identifica con el PRI y sus gobiernos. En esa relación retorcida, son los periodistas profesionales y los que no lo son, que creo que somos la mayoría, los que quedan crucificados y a merced de cualquiera que quiera hacerles daño por escribir sobre la verdad; incluido, por supuesto, el propio gobierno o los narcos.

A principios de año tuve un espléndido regalo: ¡Un libro de Umberto Eco!

Una de sus prodigiosas novelas, llamada “Número Cero”. Quien sepa un poco de periodismo y sobre todo de los inicios del mismo, debe de saber que en la pruebas, antes de que salga al público el diario, se le numera con ceros, para que no cuente en los números editados. El periódico de la novela tendrá como nombre “Mañana” y se debe escribir en un tono populista, facilón, pretendiendo adelantarse a los acontecimientos mediante suposiciones, chismes y falacias… finalmente será utilizado para chantajear a los políticos y a los ricos y nunca saldrá a la luz … Colona, así se llama el subdirector, es un “perdedor compulsivo” tal y como lo describe su ex esposa, ha sido mediocre documentalista y ha aceptado el cargo por una considerable suma de dinero. Número Cero, es una cruda sátira de las ambiciones de periodistas mediocres y del periodismo que va en contra del periodismo, comprometiendo la libertad de expresión y exponiendo, sin duda, el honrado trabajo de quienes si quieren dar a conocer objetivamente el hecho noticioso.

Era de tarde, lluviosa como las tardes de esta época, de tal suerte que la gente se arrimaba a cualquier alero tratando de protegerse y no mojarse. Llegué corriendo al estacionamiento y mientras pagaba la tarifa, a mi lado, un hombre que frisaba entre los cuarenta y cinco y los cincuenta años, sin mirarme me dijo: -Tengo que enseñarle algo.

No había ningún tono de angustia en su voz o de premura, lo dijo, como si hablara consigo mismo porque su mirada estaba más allá de los chorros de agua que caían del techo de láminas. Supuse que también esperaba que le entregaran su vehículo y que por eso estaba replegado a la pared, pero no, simplemente volvió a hablar sin mirarme: – A usted le interesa, ya que es periodista- Eso me hizo voltear para mirarlo fijamente. Cuando un desconocido le dice a uno que es periodista, el corazón acelera su pulso y los pensamientos de angustia crecen. Cierto, puede ser una noticia que realmente valga la pena o peor aún: ¡Un letal mensaje del gobierno o de los delincuentes organizados!

Volteó a verme y sin titubeos comentó: -He leído sus columnas, sobre la corrupción del gobierno y de los fraudes, así como de los ataques que están haciendo sobre Yunes Linares – sin dejar de verme, pero tampoco sin alterar el tono pausado y neutro de su voz, siguió diciendo- Se trata de miles de periódicos hechos para denigrar la imagen del candidato, que no fueron repartidos y están en una bodega abandonados.

Yo tenía prisa pues a las cuatro de la tarde tenía una reunión con gente que venía desde Fortín; eran las tres y media y estaba justo en el tiempo para llegar a la cita. Pensé: -¿qué periódico podría ser?. A lo largo de la campaña, casi todos los periódicos en manos de dueños priistas o con negocios con el gobierno a través de comunicación social, habían llenado páginas completas para acusar a Yunes Linares de pederasta, de corrupto, de enriquecimiento inexplicable y todo lo que pudiera restarle votos en su candidatura; incluso habían llegado a la infamia de traer una supuesta testigo que aseguró que el candidato era pederasta y estaba asociado con el delincuente de Kamel Nacif. La campaña había sido un lodazal y sus estrategas eran los propios dirigentes del PRI y del gobierno. Yunes Linares les había ganado y con su triunfo terminaba un alarga hegemonía de 86 años… ¡Algo había pasado con esos miles de periódicos abandonados en la bodega!

-Discúlpeme- le dije mostrando interés por lo que me había dicho – Eso es muy importante, a pesar de que ya sabemos los resultados de la elección, siempre es necesario denunciar a quienes, utilizando malamente el periodismo, intentan crear una imagen falsa y calumniosa de la gente.

Él asintió con la cabeza y con el mismo tono me preguntó: – ¿Cuándo tiene tiempo? – yo le contesté mientras me subía al coche que ya lo habían traído: -¡El miércoles! ¿Puede el miércoles a las cuatro de la tarde aquí mismo y vamos a donde usted me diga?

-El miércoles a las cuatro aquí mismo- repitió lacónico sin muestra de enfado alguno, abrió su paraguas y bajo la lluvia se retiró del lugar. Yo prendí el coche y salí del estacionamiento. Me reproché no haberle ofrecido llevarlo a su casa, el aguacero estaba en su apogeo, pero me quedé pensando en lo parco del diálogo y la prestancia con la que se marchó del lugar.

¿Un policía me pregunté? ¿Alguna jugarreta o algún intento de hacerme daño y llevarme con ese cebo a un lugar donde no podría regresar jamás? Recordé su ropa, su rostro poco expresivo, su corte de pelo, algo que pudiera ayudarme a identificar su pertenencia algún grupo o corporación y nada. Simplemente era un ciudadano común, de los millones que votaron y que seguramente no podía soportar ver tanto dinero desperdiciado en miles de periódicos que nunca fueron entregados a nadie.

Era lunes, así que tendría que esperar cuarenta ocho horas para verlo; las cuales fui utilizando en analizar el desproporcionado trabajo de seudoperiodistas haciendo encuestas a modo o agrandando el vituperio, la calumnia y las infamias contra el candidato de la alianza PRD-PAN.

La derrota del PRI cimbró las estructuras del gobierno Duartista, que terminaron por resquebrajarse como producto de la misma corrupción; en ese ambiente, nada es eficiente ni eficaz, es un terrible juego suma cero, donde cada orden cae en el vacío y cada acto va en contra de otro. No me extrañaba que si el “gobierno” había diseñado un periódico que influyera en los electores para que votaran en contra de Yunes Linares, el último subalterno: los mandara a la “chingada” y terminara arrumbando el periódico por ahí, pues finalmente, qué ganaba él con que perdiera el PRI y ganara Yunes Linares ¡Nada!

Pensé en el Diarío AZ, en el Diario de Xalapa de Vásquez Raña, del Dictamen de los Malpica, del Economista, de Marcha, de los muchos medios electrónicos que están en la red, de los columnistas cuyos textos se ensañaron con el candidato de la alianza y que ahora, gritan piedad y exigen a quien vilipendiaron, que no caiga en venganzas, que son horas de reconciliación, que respete el estado de derecho y la libertad de expresión… algunos hasta se dan por “quebrados” y cierran sus diarios a sabiendas de que cometieron actos ilegales y contrarios a todo periodismo ético, pero que además: sus días de bonanza están contados en la medida, que el dinero que les ofrecía el gobierno, yo no lo tendrán: Su chayote se ha secado.

Llegué tres minutos tarde, eran las 16 horas con tres minutos. El señor estaba ahí. En el mismo lugar, pareciera como si desde ese día no se hubiese movido ni un ápice, a pesar de que yo vi como abandonaba el lugar. Sin bajarme lo saludé desde el coche y tratando de bromear le dije: -Me ganó o tal vez ni se fue- no contestó nada y esperando otra respuesta se quedó mirándome fijamente. –Venga, suba por favor y dígame por donde nos vamos- soló así reaccionó y dando la vuelta, parsimoniosamente se subió al vehículo, para decirme: -Buenas tardes, pensé que ya no iba a venir. Tome usted rumbo al Tronconal, llegando por allá yo lo guío.

Me di la vuelta y de la mejor manera posible me dirigí hasta plaza cristal, para seguir derecho al Tronconal.

-Nosotros los ciudadanos somos muy crédulos, porque somos bastante ignorantes. Pocas veces intentamos informarnos con mayor detalle sobre lo acontecido y respondemos actuando como si todo fuese verdad- yo puse la mayor atención a lo que me iba platicando, mientras trataba de llegar lo más rápidamente posible a la zona… el tráfico era realmente insoportable- y esto que los gobiernos hacen para engañar a la gente es lo peor que puede existir si queremos vivir en democracia- voltee a verlo, me parecían palabras de alguien que era más que un simple ciudadano; de alguien que tiene una preparación superior a la media, él sin mirarme seguía hablando parsimoniosamente- Yo no soy panista – dijo sin mayor emoción- de hecho no pertenezco a ningún partido, pero no me parece justo que el gobierno gaste miles o millones de pesos en periódicos para engañar a la gente y no para hacerla más inteligente, como haciendo escuelas o mejorando el sistema educativo.

Giró su cabeza para mirarme y siguió hablando:- Yo lo busqué porque creo que tiene razón en sus críticas y porque espero que lo pueda publicar, pero además, le pido que se lo haga saber al candidato electo, para que ese tipo de actos no se vuelvan a repetir. Si los candidatos van a competir, tienen que competir con propuesta y no echándose lodo y excremento unos contra otros. Estará de acuerdo conmigo que en nada ayuda a la democracia, ni al pueblo, que el gobierno utilice el dinero público para pagar este tipo de periódicos.

-¡Por supuesto!- le respondí efusivamente- ha sido una larga lucha la que los veracruzanos han dado para derrotar al PRI; ahora, al nuevo gobierno habrá que exigirle que rinda cuentas y sobre todo que cumpla con sus promesas de campaña, digo, por lo menos el atacar directamente a la corrupción, meter a los corruptos a la cárcel e incautarles el dinero robado para reintegrarlo a las arcas públicas.

-No creo que cambie mucho- dijo sentenciosamente- la vieja maquinaria de la burocracia ahí está y en dos años es poco lo que se puede hacer con ella; ¡Ojalá! que le apueste a una verdadera educación y que por lo menos no se robe el dinero. Sin alterar la voz, igual como siempre y señalando con su mano derecho me dijo: -Entre por favor en ese callejón- Di la vuelta un poco bruscamente y me introduje a una calle mal empedrada- Delante de la camioneta roja por favor- me dijo con voz más suave.

-¿Vive usted aquí?- le pregunté por preguntar, pero no obtuve ninguna respuesta. Me estacioné frente a una bodega de no más de 5 por 10 metros, más bien como una casa. Él se bajó y de inmediato sacó unas llaves de su bolsillo y procedió a abrir la puerta, mientras tanto, yo trataba de ubicar que colonia era y sacaba de la cajuela mi cámara fotográfica. Era una zona poco poblada, con terrenos baldíos a los lados, como si estuviera en construcción una nueva zona urbana. Todo el local era obra negra, algunos fierros viejos y en unos cuartos al fondo y sin que me dijera nada, solamente me señaló dos bultos de pacas de periódicos, donde habría aproximadamente ¡diez mil ejemplares del periódico El Centinela!

Era su número 384, del año 8, según la portada. Se destaca también un dibujo del personaje de Guy Fawkes, conocido como “V” de venganza, y un título: “EXHIBEN AL POLÍTICO MÁS CORRUPTO DEL PAN EN VERACRUZ” y un 8 marcando la página donde se puede encontrar la “información”. Dentro, en un juego perverso de “citar” fuentes, la nota copia, incluso con errores mecanográficos que Anonymous, La Jornada, el Financiero, Denisse Maerker, Ciro Gómez Leyva, Adela Micha y López Dóriga, señalan a Yunes Linares de actos de corrupción. Así, utilizando lo que otros personajes han dicho de él, el periódico le dedica una plana completa a atacarlo.

Tomé las fotos que ilustran este trabajo; revisé su directorio, quise ver quien era la mano que escribía tantas sandeces y ponía en riesgo a los periodistas y a la misma libertad de expresión… nada, ningún periodista de renombre.

-¿Cómo ve?- me preguntó, yo le contesté: -Ese ha sido siempre el modelo del PRI, construye pasquines solamente para atacar a sus enemigos y no para la libertad de prensa. Antaño, mandaba publicar libros completos.

– Bueno- me dijo- yo estoy tranquilo con mi consciencia. Un amigo me pidió prestado el local para guardar los periódicos; me dijo que le habían pagado muy bien, pero finalmente decidió no entregarlos a la gente. Yo le dije que teníamos que dar a conocer el hecho y me dijo que estaba bien.

-¿Qué va ha hacer con tanta basura?- le pregunté- Lo vamos a quemar, no sirve ni para reciclarse.

Lo pasé dejando en el centro de la ciudad, por el árbol. Por primera vez lo vi sonreír cuando se despidió: -Gracias, a pesar de tanto cochinero, hemos derrotado al PRI, adiós… cuídese- No me dio la mano, ni nada, y con paso muy seguro se introdujo al Mercado. Le di las gracias mentalmente

Yo, con cierta aprensión, vine a redactar la nota y pensé: ¡Ojalá todos los ciudadanos tuvieran el valor civil de denunciar todo acto contrario a la ley y a la ética, nuestro país y nuestro estado estaría mejor!

Ahora, de madrugada, pude tener claro lo que la gente quiere decir, cuando grita: ¡Prensa vendida!

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